Boku No Sekai

viernes, 14 de febrero de 2014

Amiga

Ya cumplo los 19, y pensé desde aquel fatídico día para ambas que iba a pasar el resto de mis días contigo. Pero por desgracia no puede ser así, ya que tu marcha aún la tengo clavada en el corazón, como una espina de una rosa.
Te conocí en una situación algo desagradable, tumbada y sufriendo físicamente, pero cada vez que sentía dolor o tristeza, estabas tú animándome, pese que a que tú estabas peor.
Siempre animándome, jugando conmigo, soñando y creando nuestro futuro, pensando en el mundo enorme que nos espera más allá de las cuatro paredes llenas de frialdad, sobriedad y soledad que nos delimitaba la visión.
Yo iba mejorando poco a poco, pero tú empeorabas, yo sin saberlo, yo feliz porque mejoraba y que pronto iba a cumplir yo nuestro sueño, mientras tú te encontrabas en la cama, llena de tristeza porque no estaba contigo.
El último día que te vi fue el día más emocionante de todos, pero el más triste, ahora que entiendo el porque de tu estado. Te encontré sin pelo apenas, muy delgada y casi sin vida, triste, sin ese brillo en los ojos que tanto me encantaba y enamoraba, abrazando a tu único compañero de habitación.
Mi corazón se acongojó cuando te vi, pero me reconociste, reconociste mi voz, mi rostro y mi sonrisa de alegría y felicidad al verte. Me sonreíste con todas tus fuerzas e ilusión, me tomaste de la mano y me dedicaste unas palabras, palabras que me llegaron al corazón, "pese a que no pueda estar contigo cuando te vayas a casa, que sepas que yo estaré siempre contigo, aunque no me veas, te quiero con toda mi alma, has sido mi única mejor amiga, mi única amiga, gracias a ti he visto lo que es la verdadera amistad, siempre juntas, pase lo que pase". Sus palabras me alegraron y a la vez me emocionaron.
Yo volví a casa y no volví a saber nada después de varios meses. Preguntaba qué tal estarías, que quiero verte y que deseaba darte un abrazo. Pero un día, pasados varios meses, sentí la mayor tristeza jamás vivida en un ser humano. Tú ya no estabas en este mundo, y partiste al cielo a ser feliz,sin dolor, sin depender de máquinas ni de otras personas para vivir. Pero yo, que ya no volvería a verte, sentía una inmensa tristeza.
Me has dado una valiosa lección, que inculco a la gente que está a mi alrededor, valorar lo que tienes, valorar la amistad, a la gente que tienes a tu alcance, que ellos vana a formar parte de tu vida por un largo o corto tiempo, pero valoloralos, quiérelos, cada día se va formando la amistad, de un granito de arena, puede formarse una montaña poco a poco. Nunca pierdas la esperanza en los malos momentos y disfruta, disfruta con los que te quieren.
Gracias~